Usan la velocidad de la luz para medir la temperatura

Usan la velocidad de la luz para medir la temperatura

Un equipo de investigadores del Instituto de Fotónica y Detección Avanzada de la Universidad de Adelaida, en Australia, ha desarrollado el termómetro más sensible del mundo. Mide la temperatura tras valorar los cambios de la velocidad de la luz producidos en un cristal. Este método presenta una alta precisión, es tres veces más exacto que los aparatos actuales. Bueno, en realidad depende mucho de a qué termómetro preguntemos. Si nos paramos a mirar el de Puerta Real quizá indique que estamos en un clima desértico, pero si nos vamos al de Plaza Nueva, con el río cerca, la cosa cambia a la medida de una manga larga. Pero la verdad es que ningún termómetro es preciso si lo comparamos con un nuevo método para medir la temperatura que han desarrollado en el Instituto de Fotónica de Australia, donde han sido capaces de alcanzar una precisión de 30 milmillonésimas de un grado.

La inventiva sorprende más si tenemos en cuenta que el tradicional mercurio se ha sustituido por la velocidad de la luz. El termómetro funciona de una manera sencilla. El aparato inyecta dos colores de luz, rojo y verde, en un disco cristalino altamente pulido. El rojo y el verde viajan a velocidades diferentes en el cristal en función de la temperatura. Al obligar a la luz a circular miles de veces alrededor del borde del disco de cristal de la misma manera que el sonido, “se concentra y se refuerza en las curvas en un fenómeno conocido como galería susurrante, igual que en la catedral de San Pablo en Londres y así se puede medir esta diferencia minúscula en velocidad con gran precisión.

 Una de las curiosidades del estudio es la demostración de que el mundo atómico se encuentra en movimiento siempre. Todos sabíamos que si se mira con suficiente atención se descubre que todos los átomos en cualquier material siempre están balanceándose, pero de hecho vemos esta fluctuación incesante con nuestro termómetro, mostrando que el mundo microscópico está siempre en movimiento. Poder medir diferentes parámetros del entorno como la temperatura o la humedad con tanta precisión y con un aparato tan discreto como este termómetro supondrá una revolución industrial y médica.

Sobre el autor

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