El Imperio de las Oportunidades: el papel del Estado

El Imperio de las Oportunidades: el papel del Estado

La realidad es que si bien la clase política en su mayoría (no todos) es un grupete de mafiosos y/o incompetentes, sus capacidades son muy limitadas aún cuando la calidad humana de esta clase fuera óptima.

Este pensamiento de que el estado es el responsable por todo lo que pasa en una sociedad es una herencia del concepto de estado paternalista impuesto por Perón (aunque ya los radicales habían explorado este concepto antes que él). El mismo es contraproducente para el desarrollo íntegro de una sociedad libre, igualitaria y solidaria.

El Estado no es todo, en realidad es mucho menos de lo que a veces creemos. El Estado es un jugador más en una sociedad plural (un jugador importante claro está) en donde debe convivir y concensuar con los demás y múltiples actores de la vida social.

El Estado es una herramienta de la sociedad para mantener condiciones de equidad, estabilidad y crecimiento.

No es el Estado quien debe preocuparse por todo lo que le pasa a una sociedad, es la sociedad la que debe preocuparse por lo que pasa al estado y tener afinada y optimizada esta herramienta que sirve para cuidarse así misma.

Los políticos no constituyen la totalidad del Estado, son sólo quienes aspiran a o lo administran.

Desde el Estado se toman decisiones estratégicas que afectan el presente y futuro de la sociedad; pero estas deben surgir de un concenso y no lo de los caprichos de una persona o un grupo. Tampoco estas decisiones deben aparecer de la nada y sin relacionarse con las necesidades y objetivos de la sociedad.

Esta visión equivocada del Estado como una especie de padre onminipresente y omnipotente, sin embargo, es sostenida de una manera u otra, ya sea explícita o implícitamente, por casi todos los sectores políticos. Y no sólo por ellos, sino por toda la clase dirigencial, sean empresarios, sindicatos, líderes sociales, intelectuales, etc.

Esta visión del Estado asfixia la iniciativa y la libertad, así como las posturas para tomar soluciones mas flexibles e innovadoras a los grandes problemas de nuestra sociedad.

No hay en Argentina un tipo de liderazgo con la capacidad y visión para crear un gran imperio; pero no un imperio militar, sino un Imperio de Libertad y Oportunidades para todos.

Un imperio cuyos enemigos a conquistar sean el subdesarrollo, la pobreza, la superstición y el miedo a hacer realidad los sueños y explotar el potencial de todas las personas de la sociedad de una manera productiva.

Un imperio donde todas las personas del mundo aspiren a llegar y hacer realidad sus proyectos, y donde quienes vivan en él tengan las posibilidades pero no la seguridad de cumplir con sus metas.

Pero la realidad es que la sociedad se conforma con chiquitajes, mezquindades y mediocridades.

No hay una visión que exceda al competir por las migajas que caen de un modelo agroexportador ridículo y un intento de sustituir importaciones basados en el proteccionismo.

No hay una clase dirigencial que entienda al mercado y todas las posibilidades que brinda esta herramienta en un entorno global. Tampoco esta comprende el potencial de un Estado fuerte pero eficiente que si bien no asfixie la iniciativa privada pero tenga el poder para intervenir cuando la visión estratégica a largo plazo o el bien colectivo se vean comprometidos.

La mayoría de la sociedad espera que los problemas se solucionen por obra y arte de la magia o algo así; como si Estado fuera un ente superpoderoso que tiene que cubrir las necesidades de todos. Pero les tengo una novedad de museo: de donde creen que salen los recursos y la gestión del Estado? De la misma sociedad, no hay nada mágico ni milagroso. Una sociedad que no genere recursos y sus capacidades dirigenciales y de gestión sean escuetas va a generar un Estado pobre e ineficiente; no hay mucho para analizar en esto.

Me animo a ir mas allá y afirmar que esta visión de un Estado paternalista es una especie de superstición, es casi como entregar el presente y el futuro a un ente metafísico imaginario.

Es hora de que sociedad vea el Todo y deje de ver las mezquindades menores; hay muchísimas oportunidades en este nuevo mundo post-capitalista; más aún en un país como Argentina donde hay tanto para hacer.

Es hora de que la gente común se anime a liderar, claro está que para ello debe prepararse en conocimientos y habilidades; pero por sobre todo decidirse y HACER.

La sociedad, la economía, el estado, el mercado, no son cosas predefinidas, son construcciones sociales dinámicas que van cambiando de acuerdo a las necesidades y objetivos de las personas.

No hay razón alguna para seguir dejando el liderazgo de la sociedad en manos de una élite política, empresarial, social y sindical absolutamente podrida y corrupta. Si se fijan son los mismos hace muchos años, las mismas familias y grupos que se disfrazan de enemigos y se intercalan en el poder indefinidamente.

Tenemos la posibilidad de crear EL IMPERIO DE LAS OPORTUNIDADES.

Sobre el autor

Analista de tendencias tecnológicas. Columnista en radio, TV y medios gráficos. Economista encubierto. Especialista en ecommerce. Liberal.